El hombre que salió de Medellín huyendo de la violencia y llegó a Briceño a desminar una vereda

“Y aquí también nos encontramos con lo mismo”, Fabio Muñoz.

Foto: Cortesía
En la vereda El Orejón se adelanta el desminado humnaitario con representantes de las Farc, el Gobierno, la ONG Ayuda Humanitaria de Noruega y delegaciones de Cuba. Foto: CORTESÍA.

Levantarse en las madrugadas para arar la tierra y no escuchar sino el ruido de las chicharras en la madrugada. Así empezó la vida de Fabio Muñoz en la vereda Orejón en Briceño, Norte de Antioquia, luego de salir de su natal Medellín buscando un lugar más seguro y tranquilo para la crianza de sus hijos y el bienestar de su familia.

En el año 2005, Fabio abandonó su casa en uno de los barrios del corregimiento de San Cristóbal y llegó a un terreno, propiedad de su pareja, en el que es hoy el sitio donde convergen actores claves en el Proceso de Paz que se adelanta en el país con las Farc.

Briceño, fue elegido como el primer municipio de Colombia en el que se inició el proceso de desminado humanitario con colaboración de miembros de las Farc, mismos que habrían enterrado los artefactos explosivos en la localidad.

Remembranzas de vida entre Medellín y El Orejón

“Nos vinimos de Medellín buscando tranquilidad y aquí también nos encontramos con lo mismo”, dijo Muñoz, quien es hoy el vocero de las familias de El Orejón, a propósito del desminado que se adelanta en Briceño, donde según declaraciones de Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, hay alrededor de 3 mil minas antipersona.

Desde que se dio inicio a la construcción de Hidroituango, el labriego manifestó que se recrudeció la violencia en el pueblo, al ser una zona de histórico accionar de la guerrilla. En 2013, su esposa y dos de sus tres hijos, abandonaron su casa y partieron de nuevo a Medellín, pero Fabio eligió seguir en la vereda.

Luego de unos meses, su hijo mayor tampoco aguantó la presión de la violencia y buscó refugio con el resto de su familia. Sin embargo, la soledad no ha sido impedimento para que este hombre de 56 años de edad, sea actor clave en el momento histórico que vive la  tierra que eligió para vivir y que no abandonó pese a las adversidades.

Según datos revelados por la Gobernación de Antioquia, por cada habitante de El Orejón, hay 30 minas antipersonas. Esto, en un lugar en el que, actualmente, hay 80 familias, una escuela y una sola profesora que atiende todos los cursos, incluidos los de bachillerato que se hacen dos veces a la semana.

Voluntad de cambio desde todos los frentes

Pese al escepticismo de un sector de la sociedad, en contraste con el optimismo de quienes ven en este proceso una posibilidad de acabar con las hostilidades, población civil, fuerzas armadas y guerrilleros, participan en el proceso de desminado que Fabio califica como “un paso de importante relevancia hacia la paz”.

“Somos conscientes de que el reto es precisamente llevar institucionalidad, llevar oportunidades. El desminado es la puerta de entrada, como lo ha sido en el Oriente antioqueño para el progreso y el desarrollo del territorio”, expresó Santiago Londoño, Secretario de Gobierno de Antioquia, respecto al proceso que se adelanta en el municipio y que ya se realizó en San Carlos, pero sin el respaldo de los garantes actuales.

Entretanto, luego de  que el pasado miércoles 15 de julio, uno de los militares que se encontraba en la vereda muriera al activarse la carga de un explosivo, la comunidad aguarda por las decisiones y mantiene la esperanza de poder ser un territorio libre de minas antipersona.

“Es lamentable lo que pasó, muy triste. Pero esperemos que todo salga bien, que nos sigan acompañando y continuemos con la tarea”, dijo Fabio, quién además puntualizó que pese a la muerte del soldado, los habitantes de la vereda recuerdan dolorosamente a todos aquellos campesinos y personas inocentes que han muerto a causa de estos explosivos.

Acerca de Krystell Rodríguez Castañeda

Deja un comentario