Fabricantes de helicóptero accidentado en Urabá afirman que la aeronave no fue derribada

Los proyectiles que se encontraron en los cuerpos de los uniformados muertos serían de sus propias municiones.

Foto: Cortesía
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Sikorsky, la compañía estadounidense fabricante del helicóptero siniestrado en el Urabá antioqueño el 4 de agosto, afirmó que la aeronave no fue derribada, como se especuló en un principio cuando se afirmó que grupos armados la habrían atacado.

El helicóptero Black Hawk cayó a tierra en la vereda Polines de Carepa, un resguardo indígena, en la misma zona donde se adelantaban operaciones en contra de integrantes del “Clan Úsuga”. Durante el accidente fallecieron 16 uniformados. (Lea: 16 policías murieron en accidente de helicóptero en la vereda Polines de Carepa).

En el comunicado emitido por la compañía se afirmó que:

  • No se encontraron anomalías en el material, no se observó evidencia de daño por combate.
  • Múltiples fracturas de las palas del rotor principal y rotor de cola, concuerdan con el impacto con los árboles mientras giraba. El daño a las palas del rotor principal indica que una potencia sustancial estaba siendo transmitida en el momento del impacto.
  • El daño causado al tren de transmisión es consistente con una potencia sustancial transmitida en el momento del impacto.

Dado que los cadáveres de los uniformados tenían proyectiles incrustados en su cuerpo, en un principio se especuló que el helicóptero había sido víctima de un atentado, versión que ha sido desmentida desde varios frentes. (Lea: Medicina Legal descartó atentado en accidente de helicóptero en Urabá).

La versión entregada por el Gobierno, indicó que el mal tiempo hizo que la aeronave chocara con un árbol de 40 metros, lo que habría provocado su caída.

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