Buscan elevar la trata de personas a delito de lesa humanidad

Según los reportes de Naciones Unidas, entre 2010 y 2014 se registraron un total de 155 casos de trata de personas.

Foto: Cortesía
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Durante lo corrido del año, la Defensoría del Pueblo ha realizado el acompañamiento humanitario y la orientación jurídica a 32 víctimas del delito de trata de personas, lo cual supone que en sólo siete meses ya se ha superado el promedio anual de los últimos cinco años.

Ante este panorama, la Defensoría del Pueblo reiteró la “necesidad de elevar la trata de personas a delito de lesa humanidad”, como lo manifestaron 28 defensores del pueblo, quienes se reunieron en Bogotá en mayo, en desarrollo de la Primera Cumbre sobre Migrantes y Trata de Personas, donde además se acordó “establecer una hoja de ruta conjunta que permita desmantelar este crimen transnacional”.

Según los reportes de Naciones Unidas, entre 2010 y 2014 se registraron un total de 155 casos de trata de personas, de los cuales un total de 112 casos están relacionados con la trata para fines de explotación sexual y 43 casos en la modalidad de trabajo forzado.

En los casos atendidos por la Defensoría del Pueblo se ha identificado que la mayoría está relacionada con situaciones de vulnerabilidad socioeconómica como factor determinante de quienes resultan víctimas de este crimen, así como la revictimización a causa de la ausencia de relaciones diplomáticas con algunos Estados.

Actualmente, Naciones Unidas tiene identificadas cerca de 510 rutas para el tráfico de personas, de las cuales los colombianos han resultado víctimas de este delito principalmente en Argentina, México, Ecuador, Paraguay, Perú, Costa Rica, Trinidad y Tobago, Brasil, Indonesia y China.

Acerca de Andrés Felipe Bustamante Restrepo

Andrés Felipe Bustamante Restrepo
Comunicador social - educador. Dios, familia, amigos. Interesado en el proceso de paz, en los deportes y en vivir en armonía. Poco comunicador, muy periodista. Me gusta saber sobre la historia de la Colombia violenta, no por apología, más por entender el porqué de todo este complot violento en el que vivimos inmersos los colombianos del común. Creo en lo que se hace bien, como diría un maestro: “no se mate haciendo las cosas, hágalas bien”. No hay que morir en el intento, hay que hacerlo.

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