Dos nuevas condenas por desapariciones en la retoma al Palacio de Justicia

Mediante la misma sentencia judicial fue condenado también a 40 años de prisión el mayor ( r) Óscar William Vásquez Rodríguez.

Foto: ARCHIVO
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El coronel (r) del Ejército Nacional, Edilberto Sánchez Rubiano, fue condenado este martes a 40 años de cárcel en una solicitud emitida por la Fiscalía General de la Nación al Juzgado 52 Penal del Circuito de Bogotá, quien determinó que Sánchez Rubiano actuó como coautor mediato del delito de desaparición forzada agravada, en concurso homogéneo y sucesivo, en los hechos ocurridos en 1985 en el Palacio de Justicia.

Igualmente, se confirmó este martes que mediante la misma sentencia judicial fue condenado también a 40 años de prisión el mayor ( r) Óscar William Vásquez Rodríguez.

Tras la sentencia, el juzgado profirió la orden de captura contra los sentenciados con el fin de hacer efectiva la condena, la cual deberá purgar en un lugar de reclusión que designe el INPEC, tras la gravedad y naturaleza de los delitos.

Para la Fiscalía, el coronel en retiro Sánchez Rubiano, quien era el comandante del grupo de inteligencia de la Brigada XIII del Ejército Nacional, fue el encargado de proteger y velar por la seguridad de las personas rescatadas y llevadas hasta la casa del Florero, durante el enfrentamiento con el grupo subversivo, en referencia a la guerrillera Irma Franco Pineda y los trabajadores de la cafetería del edificio, Carlos Augusto Rodríguez Vera y Bernardo Beltrán Hernández, entre otros

De su lado, el juez determinó la absolución de los sargentos retirados Antonio Rubay Jiménez, Luis Fernando Nieto Velandia y Ferney Ulmardín Causaya Peña.

Acerca de Andrés Felipe Bustamante Restrepo

Andrés Felipe Bustamante Restrepo
Comunicador social - educador. Dios, familia, amigos. Interesado en el proceso de paz, en los deportes y en vivir en armonía. Poco comunicador, muy periodista. Me gusta saber sobre la historia de la Colombia violenta, no por apología, más por entender el porqué de todo este complot violento en el que vivimos inmersos los colombianos del común. Creo en lo que se hace bien, como diría un maestro: “no se mate haciendo las cosas, hágalas bien”. No hay que morir en el intento, hay que hacerlo.

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