Relación entre crecimiento demográfico y desigualdad: radiografía de la problemática

Según el más reciente informe de Medellín Cómo Vamos, la capital antioqueña es la ciudad con mayor índice de desigualdad en el país.

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El embarazo adolescente, principal motor de la desigualdad en la ciudad. Foto: CORTESÍA.

Noruega, que posee una de las economías más fuertes del panorama europeo y mundial, contaba con una población aproximada de dos millones 200 mil habitantes en el año 1900. Para el nuevo milenio, esa cifra apenas se había duplicado. Colombia, en contraste, contaba para el inicio del siglo pasado con unos cuatro millones y medio de habitantes. En el año 2000, esa cifra había ascendido hasta casi los 40 millones de habitantes

En cuanto al Producto Interno Bruto -PIB-, el noruego asciende a 512 mil millones de dólares. El de Colombia, pese a tener más de 12 veces la cantidad de habitantes que el país escandinavo, no supera la barrera de los 379 mil millones de dólares.

¿Por qué las comparativas? Pues bien, resulta paradójico que la economía colombiana no haya crecido al mismo ritmo que la noruega; en tanto que el país del norte europeo haya fortalecido su economía sin experimentar mayores cambios demográficos a lo largo del siglo pasado.

La explicación es más simple de lo que parece. Según una reconocida publicación española, “es lógico que si aumenta la población, baje el PIB per cápita”. Eso sí, la publicación dejó claro que el crecimiento demográfico puede traer consigo factores que alivien el impacto negativo en la economía, como, por ejemplo, altas tasas de natalidad en estratos sociales altos o el “nacimiento de futuros profesionales cualificados. ¿En qué radica que el impacto de la demografía haya sido negativo en el caso colombiano y, particularmente, en Medellín?

Panorama en Medellín

Trayendo dicha explicación al caso de Medellín, cabe recordar que la capital antioqueña tiene la mayor tasa de inversión por ciudadano del país. Sin embargo, los índices de desigualdad de la ciudad son también los más altos de Colombia.

La problemática se apoya en las teorías que plantea la publicación antes mencionada. Si bien el crecimiento demográfico no es necesariamente dañino, sí lo es cuando se da en estratos que de por sí ya presentan problemas de pobreza. “La clave es que el crecimiento poblacional se produzca donde es necesario“, señala el estudio.

Según Luz Marina Peláez, médica profesional de la Secretaría de Salud de Medellín, en la ciudad no está sucediendo tal cosa. Según datos suministrados por la funcionaria, la mayoría de casos de embarazos en la ciudad se dan en las comunas y corregimientos que mayor índice de pobreza y desigualdad presentan, a saber, Popular, Aranjuez, San Cristóbal, Altavista, Manrique y Santa Cruz.

Peláez explicó, además, que aproximadamente el 40 por ciento de los embarazos no son planeados y, en la mayoría de estos casos, las mujeres que quedan en estado son menores de 19 años. Esta problemática pudiera explicar, pues, la crisis que evidencia la ciudad en temáticas de desigualdad e inequidad.

Si de por sí la riqueza está mal distribuida, el elevado crecimiento demográfico que evidencia los sectores más pobres de Medellín impiden que se solucione y se puedan contrarrestar los efectos de éste problema. “La desigualdad y los embarazos prematuros tienen una estrecha relación. La pobreza es un signo recurrente en las adolescentes embarazadas”, apuntó Peláez.

La problemática sugiere tener una tendencia a continuar. “Es un círculo vicioso: en un porcentaje muy alto hay repetición del hecho; mujeres que fueron madres adolescentes, sus hijas, también quedan prematuramente en embarazo. Eso impide que haya progreso económico en el seno familiar”, detalló la referente de la Secretaría.

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Foto: CORTESÍA.

Las altas tasas de natalidad adolescentes, quienes presentan los mayores casos de desigualdad, no solo guardan relación estrecha con la pobreza. El acceso a la educación, principal herramienta para solucionar la problemática, también se complejiza cuando hay un hijo en camino.

“Las adolescentes que quedan embarazadas, en la mayoría de los casos, se ven obligadas a interrumpir sus estudios y trabajar para sostenerse a sí mismas y al futuro bebé; eso agota sus posibilidades de acceder a educación superior y obtener trabajos dignos”, indicó Peláez.

¿Cómo romper el ciclo?

Para María Claudia Gutiérrez, referente técnica en Salud Sexual y Reproductiva de la Secretaría de Salud de Medellín, es necesario fortalecer los programas de educación sexual a jóvenes y seguir brindándoles asesoría en este respecto. 

“La Secretaría de Salud viene ejecutando proyectos desde hace incluso más de tres años. Nosotros siempre partimos de que la prevención debe ser integral”, dijo Gutiérrez, quien mencionó que programas como Sexualidad con Sentido y otros permiten que los jóvenes e interesados puedan acceder a servicios de educación e información en temas de prevención sexual.

“Para el año entrante tendremos la evaluación de los tres últimos años para medir el impacto de los programas que hemos ejecutado y definir qué medidas debemos implementar para mejorar el servicio”, señaló la funcionaria.

Sin embargo, para la médica Peláez, dichos proyectos no han dado resultados satisfactorios. “Hemos tenido muy pocos avances en temas de embarazos no planeados y no hemos causado el impacto deseado con nuestras iniciativas”, puntualizó. El hecho de que aún se sigan presentando, por ejemplo, casos de menores de 14 años embarazadas lo demuestra.

En Colombia, cualquier tipo de actividad sexual con un menor de 14 años es considerado un delito de abuso. “Todos los casos deben ser denunciados, incluso cuando hay consentimiento de la menor”, indicó Peláez, quien expresó su preocupación por el hecho de que, de los más de seis mil casos registrados en el país de este delito, tan sólo 400 están en proceso judicial y 200 han sido judicializados.

Por tal motivo, afirmó que tanto en Medellín como en Colombia hace falta informar y educar más a la población a fin de que tomen conciencia de lo que la sexualidad y la natalidad significan y su repercusión directa con las problemáticas sociales y los delitos contra menores. “Lo que queremos es impulsar e incidir a través de nuestros programas en las personas para que desarrollen hábitos sexuales correctos”, finalizó.

Desde los 90, en la ciudad se sigue presentando la tendencia de alta natalidad en estratos 1 y 2, mientras que en los estratos 5 y 6 dicho índice es casi nulo. Mientras que la tasa de fecundidad en la comuna de El Poblado es de 0,0, en Popular llega hasta 119,1. 

Lo preocupante es que tras este examen se desprende una realidad que, si bien ya es conocida por las autoridades, parece no tener solución de momento. La relación entre natalidad y desigualdad es directamente proporcional: mientras una se dispara, la otra aumenta, trayendo consigo otras problemáticas más graves aún, como la violencia, la pobreza extrema, el desplazamiento y la desnutrición infantil.

 

Acerca de David Esteban Álvarez Ortiz

David Esteban Álvarez Ortiz
Soy periodista, locutor e historiador en formación. Aficionado a la cocina, al cine, al fútbol y al baile, creyente de la educación como motor de cambio. Redactor de economía y derechos humanos.

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