Capturadas 16 personas por destrozar los bosques antioqueños

Los traficantes de madera pueden obtener hasta mil millones de pesos anuales, pero son irrisorias las condenas, las cuales van desde cuatro a ocho años de cárcel.

Así se ve cicatrizada la tierra posterior a la tala ilegal. Foto: CORTESÍA.

Las autoridades ambientales de la Policía de Antioquia extremó medidas contra el daño del medio ambiente con 16 capturas de personas que traficaban madera ilegal en tres subregiones del Departamento.

Durante la última semana las autoridades lograron capturar a 16 personas dedicadas a talar y destruir bosques, esto con el fin de traficarlos y tener una ganancia ilícita, generando así un daño irreversible a los ecosistemas.

Las poblaciones donde se realizaron las capturas fueron en los municipios de Remedios, Segovia, San Luis, Cocorná, Santuario, Zaragoza y Caucasia.

Además de las capturas de estas personas, entre los 30 y 37 años, se lograron incautar 400 metros cúbicos de madera equivalentes a 5.000 árboles extraídos de bosque nativos, reservas forestales, paramos aledaños y fuentes hídricas.

Para evitar que estas personas fueran sorprendidas realizaban el hecho delincuencial de manera selectiva, podían alrededor de 100 árboles por hectárea, lo que equivaldría a 50 hectáreas afectadas de diferentes especies evitando que a simple vista se note fácilmente el daño ambiental y así esquivar las acciones de las autoridades ambientales.

“el tráfico de madera es el tercer delito más rentable del mundo, después del tráfico de armas y de estupefacientes, siguiendo además con el de flora y fauna, así que estamos dando un duro golpe”, explicó el Coronel Wilson Pardo, comandante de la Policía de Antioquia.

Los capturados fueron dejados por el delito ilícito aprovechamiento de recursos renovables el cual tiene una pena de cuarenta y ocho (48) a ciento ocho (108) meses.

Acerca de Alexander Bermúdez

Alexander Bermúdez
Periodista ambiental por devoción y apasionado por los hechos del día a día, siempre en busca de historias y un devorador de libros, series, videojuegos y comics. Mi familia es mi motor para seguir por el camino del periodismo.

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