Medellín, hincha del Chapecoense

Reunir en Medellín a 170.000 personas con el fin de rendirle homenaje a las víctimas del siniestro aéreo que ocurrió el pasado lunes en Antioquia, deja ver la solidaridad del pueblo paisa.

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La de este 30 de noviembre fue una noche más fría que de costumbre en Medellín, el cielo estaba bastante oscuro y cientos de rostros dejaban ver sus ojos rojos, de esos que salen a flote cuando no se pueden contener las lágrimas. Sin duda, un ambiente de luto…

En el Atanasio Girardot, esos colores que en cada partido brillan, se borraron. Todo era blanco y en una tribuna podían estar hinchas de Nacional, Medellín, Millonarios, entre otros, totalmente en paz. ¿Por qué? porque así como cuando juega la Selección Colombia, todos estaban unidos en pro de un solo equipo: El Chapecoense.

Y es que este miércoles la unión era imprescindible, pues más que nunca se debía aplaudir con fuerza y los cantos de barras debían sonar más alto, ya que debían llegar hasta el cielo, donde descansan las 71 personas de Brasil y Bolivia que perdieron la vida en tierras antioqueñas a escasos cinco minutos de llegar a su lugar de destino. El equipo del Chapecoense, periodistas y tripulación venían por un juego de 90 minutos, pero se jugaron la vida…

El homenaje fue el más sentido que por estas tierras se ha podido hacer en mucho tiempo. Con tanta fuerza, que el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil quebró en llanto frente a esta ciudad y confesó que nunca había sentido una emoción parecida.

Cómo no, si era la hora en la que el balón debía rodar en el Atanasio, pero lo impredecible que es la vida o la muerte, lo cambió todo. Los locales, seguidores de Atlético Nacional, se convirtieron en hinchas del rival que no pudo llegar al terreno de juego y en vez del pitazo inicial y los goles, en el estadio hubo palomas, velas, bombas, flores y camisetas. Todas blancas. Demostrando que desde este miércoles: Medellín es hincha del Chapecoense.

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Tan fuerte como pueden sonar unos pulmones y una voz emocionada, se escuchaba: “¡No los olvidaremos, esta copa se va al cielo!”, “¡Ehhh vamos, vamos Chape!”, “¡Ehh, oe, oe, oe, oe Chapé!”. En la tribunas, resaltaban mensajes como “Força Chapecoense”, “Nace una nueva familia”, “Todos somos Chapé”, entre otras.

Medellín cumplió con la cita, de hecho fueron más del doble las personas que rindieron homenaje a la afueras del estadio, pues adentro sólo había espacio para 40.000.

Según datos de la Administración Municipal, fueron cerca de 130.000 los que utilizaron el cemento de las calles como altares para poner las luces de las velas y las flores blancas. Y es que como lo dijo el Alcalde: “Esto tiene nombre y se llama solidaridad”, pues en esta ciudad de se conoce muy bien el significado de la palabra dolor y ante él no puede ser indiferente.

Eso se comprueba al hablar con personas como Maria Amparo Gaviria, un mujer que llegó sola hasta el estadio desde las 3:00 p.m. a hacer fila con una camiseta en honor al Chapecoense, con flores, con velas, con pañuelos y “con el corazón arrugado”, como ella misma lo manifestó.

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Esa historia se repite en cada uno de los 170.000 asistentes que estuvieron dentro y fuera del estadio, desde el más grande, hasta el más pequeño. Por ejemplo, José David García, con tan sólo 15 añitos, se las ingenió para llegar solo al estadio y brindarle un homenaje a “unos muchachos que tenían un sueño y que lamentablemente no lo pueden cumplir”.

Desde ahora, esos 71 brasileños y bolivianos que perdieron la vida en un hecho que movió las fibras del mundo, son sentidos en Medellín, Antioquia y Colombia, como propios. Y como dijo el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil: “No es casualidad que los colores de Nacional y Chapecoense sean los mismos: verde y blanco, de esperanza y paz”.

Por eso, como bien lo dijo el presidente del Club Atltètico Nacional, Juan Carlos de la Cuesta, el mejor homenaje que se le hará a esos héroes que murieron en busca de sus sueños, será defender los colores verde y blanco. Al Campeón de la Libertadores lo espera un Mundial de Clubes que se jugarán en honor al Chapecoense, un título que, de alcanzarse, también será dedicado a ellos.

Y aunque nadie hubiese querido que pasara: Perdieron la vida, pero se ganaron la hinchada más grande de Colombia.

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Foto: CORTESÍA ALCALDÍA DE MEDELLÍN.

Acerca de Wendy Restrepo Guzmán

Wendy Restrepo Guzmán
Siempre estoy pensando en ideas descabelladas y lo mejor es que siempre encuentro un cómplice que me ayuda a realizarlas. Me apasiona descubrir que internet es un mundo aparte, lleno de novedades... Soy 100% música, amo el teatro y valoro a todo aquel que se anima a hacer arte. Me agrada casi todo el mundo, menos esos que se creen críticos y sólo son criticones, ¡esos no!

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