A Salgar llegaron los ladrillos… ¿Y la esperanza?

Nieves Herrera, una tendera de La Margarita, nos contó cómo fue que sobrevivió a la tragedia y lo que significó para ella perder a familiares y amigos

Iglesia Salgar
Iglesia principal de Salgar. Foto: EL PALPITAR.

“Miedo de que se venga otra vez la avalancha… no, yo creo que si Dios me dejó acá es por algo. Pero, si tengo la oportunidad, me voy; esto ya no será nunca lo mismo sin los vecinos y los amigos”.

La impresión de Nieves Herrera, es sólo una de las tantas que denota lo que en Salgar dejó la avalancha de la quebrada La Liboriana, hace un año, la madrugada del lunes 18 de mayo.

Aquel día, toneladas de piedras, palos y pantano, bajaron desde el cerro El Plateado, por la quebrada La Liboriana, arrasando con casas, enseres, sueños, ilusiones… se llevó vidas, 98 confirmadas, pero podrían ser más de cien si se cuentan los desaparecidos.

Lo de Salgar dejó huella, una huella imborrable, una estela de preocupación. Una huella marcada en el alma, que será difícil de borrar. Podrán construir nuevas casas, hacer nuevos puentes, limpiar fachadas y arreglar vías, pero lo perdido no es reparable, a Salgar le costará mucho recuperar la esperanza.

Acciones del Gobierno

Puente en La Margarita
Puente sobre la quebrada La Liboriana en La Margarita. Foto: EL PALPITAR.

En Salgar, los gobiernos Nacional, Departamental y Municipal, implementaron un plan de recuperación que incluye cuatro líneas de acción: Construcción de infraestructura (puentes vehiculares, peatonales, vías, acueducto y alcantarillado), Reconstrucción del Tejido Social, Activación del Sector Agrario y Pecuario y por ultimo Vivienda.

Todas estas acciones, fueron definidas de manera conjunta entre la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, los ministerios de Vivienda, Agricultura, Trabajo, el Departamento para la Prosperidad Social, las fundaciones Fraternidad Medellín, Antioquia Presente, Bertha Martínez de Jaramillo y Argos.

Para tal efecto, fueron destinados recursos por 27 mil 442 millones de pesos, de los cuales mil 40 millones son aportados por el municipio, cinco mil 119 por la Gobernación de Antioquia y 21 mil 282 millones por la Nación. Además, se firmaron 191 contratos de arrendamiento por valor de 143 millones 250 mil pesos, a las personas que abandonaron los albergues hace un mes.

Así, el Gobierno Nacional revalidó lo expresado por el exministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, quien afirmó el 29 de mayo que “la buena noticia es que ya tenemos un plan de acción con cinco lotes de los cuales uno es rural. Mientras se hacen estas casas que se espera estén totalmente terminadas en junio de 2016, se van a dar subsidios de arrendamiento”, señaló el ministro.

Precisamente, el sábado 11 de julio de 2015, en Salgar, el presidente Santos aseguró la ejecución de obras por la reconstrucción del municipio. Allí, el Mandatario afirmó que “hoy estamos cumpliendo 49 días desde la tragedia, y es la tercera vez, como les decía, que viene el Presidente y vendrá tantas veces como sea necesario, para que los proyectos se adelanten a la mayor brevedad posible, a través del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo” y firmó el acuerdo que da vía libre a la continuación de las obras y asegura los recursos.

Las Huellas de la avalancha

Nieves Herrera
Nieves Herreras, habitante de La Margarita. Foto: EL PALPITAR.

Nieves Herrera es una tendera de La Margarita. Ella, como todos en el corregimiento, sufrieron los embates de la avalancha. Sin embargo, Nieves contó con la fortuna de sobrevivir y rescatar su negocio.

“El día de la avalancha mi negocio quedó todo tapado con el pantano. Yo estaba con una hija y tuvimos que salirnos por encima porque todo quedó bloqueado, estábamos encerradas. De la tienda se fue una parte que tenía abajo, pero gracias a Dios la mayor parte de lo que tenía se pudo salvar”, comenta Nieves con el innegable brillo en sus ojos, propio de quien recuerda con dolor un suceso.

Para ella, no obstante, la llegada de rescatistas, militares y personal de los cuerpos de atención, significó resucitar, revivir su negocio: “en medio de tanta tristeza, fue un alivio poder volver a levantar mi negocio. Quién lo pensaría, pero de la tragedia resurgió mi negocio”.

Los relatos como el de ella no eran muchos por aquellos días en Salgar. El ambiente frío y desolados del pueblo se percibía sólo a la llegada. A la gente se le notaba lejana, dispersa y con toda razón. Lo que allí pasó dejará huella por siempre, no es fácil borrar de la mente y del corazón una tragedia que barrió con tantas ilusiones.

“La angustia y la tristeza es algo que no se borran, porque igual yo todos los días voy a estar acá y todos los días voy a mirar donde estuvieron mis amigas, mis vecinos, los niños… entonces es difícil, es complicado. Uno medio come, medio duerme, porque siempre es con la gente en el pensamiento”.

En el pueblo, al caminar, aún se encuentran recuerdos de aquel día: casas con pantano reseco, utensilios de las viviendas sin dolientes que nunca fueron removidos. Lo polvoriento de algunas calles traen a la mente lo que por allí pasó, lo que la naturaleza trajo consigo y lo que también se llevó.

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Algunos enseres permanecen en las viviendas abandonadas. Foto: EL PALPITAR.
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Las fachas con pantano reseco, recuerdos de la avalancha. El PALPITAR.
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Las polvorientas calles recuerdan lo que dejó la avalancha en las calles. El PALPITAR.
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Imagen del desolador panorama en La Margarita, con la fe intacta. EL PALPITAR.
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Puente en La Margarita, construido por la Unidad Nacional de Atención del Riesgo. Foto: EL PALPITAR.
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Acerca de Andrés Felipe Bustamante Restrepo

Andrés Felipe Bustamante Restrepo
Comunicador social - educador. Dios, familia, amigos. Interesado en el proceso de paz, en los deportes y en vivir en armonía. Poco comunicador, muy periodista. Me gusta saber sobre la historia de la Colombia violenta, no por apología, más por entender el porqué de todo este complot violento en el que vivimos inmersos los colombianos del común. Creo en lo que se hace bien, como diría un maestro: “no se mate haciendo las cosas, hágalas bien”. No hay que morir en el intento, hay que hacerlo.

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