Cuatro canciones que no pueden faltar en una parranda vallenata

El vallenato fue considerado,  por la UNESCO, un Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad que requiere medidas urgentes para salvaguardarlo.

Foto: Cortesía.
Foto: Cortesía.

Pensar en vallenato es evocar la costa, la parranda, el ron, el acordeón, a Rafael Escalona, a Diomedes Díaz y hasta a Gabriel García Márquez. Pensar en vallenato es pensar en identidad, no en vano, en 2015, la UNESCO declaró a este género como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.  

Para Marina Quintero, docente de la Universidad de Antioquia, investigadora del vallenato e intérprete del género, que éste sea considerado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad obedece a su importancia en la representación de una identidad de una parte muy importante del territorio colombiano.

“Esto nos ubica en dirección de explorar los sentidos, tanto musicales como textuales – me refiero a la poética y a la narrativa – que constituyen la canción, porque lo que dice el vallenato y su manera de expresión en la música hacen parte de la cultura misma como expresión de la humanidad y de la vida social, algo que se transmite de generación en generación”, afirmó.

Por eso, desde los primeros años en que el acordeón, la caja y la guacharaca empezaron a tomarse las fiestas de los departamentos del norte de Colombia, el vallenato no ha parado de sonar, llegando hasta el punto actual en el que se considera Patrimonio Inmaterial y en donde sigue amenizando las parrandas, ya no sólo costeras, sino de todas las regiones del país.

Sin embargo, actualmente surge una preocupación y es la de salvaguardar eso que desde hace varios años se instituyó como vallenato, con todos sus elementos y las variaciones en los cuatro aires: merengue, son, paseo y puya.

En este punto, festivales como el de la Leyenda Vallenata y otros que se hacen en varios puntos de Colombia y la labor de investigadores, coleccionistas y amantes del vallenato de hacer grabaciones y guardarlas para que quede registro de esos sonidos característicos y autóctonos de la costa, son fundamentales para el reconocimiento y cuidado de este patrimonio.  

Quintero ve especial importancia en que el vallenato tradicional siga siendo transmitido para que los jóvenes y todas las nuevas generaciones puedan conocerlo y, además, dedicarse a replicarlo y a seguir esa tradición que desde hace décadas ha venido sobreviviendo de generación en generación.

EL PALPITAR, en compañía de Marina Quintero, quiso hacer un recuento de cuatro canciones que son emblemáticas para entender y disfrutar el vallenato tradicional.

Jaime Molina – Rafael Escalona

Para la docente investigadora, esta canción posee un mérito especial porque evoca la importancia del valor de la amistad, el compromiso de no traicionar al compadre que en la cultura vallenata está tan presente.

Este tema es uno de los más emblemáticos del maestro Rafael Escalona, quien lo compuso para su amigo de infancia, el pintor Jaime Molina, que murió en la década del 70s. Carlos Vives interpretó esta canción como homenaje a Escalona en la telenovela del mismo nombre en la que lo representaba, hacia el año 1991.   

 

La Diosa Coronada – Leandro Díaz

Leandro Díaz fue un enamorado que en muchas ocasiones no fue correspondido. Un fragmento de esta canción fue utilizado por el maestro Gabriel García Márquez en el epígrafe de su obra El Amor en los Tiempos del Cólera, precisamente por lo que transmite el tema.

Esta canción es la muestra de un amor imposible, no correspondido, platónico. Por sus temas, Leandro Díaz se considera el cantante del amor sentido y sufriente a través de la imagen antigua del amor romántico.

 

El perro de Pavajeau – Rafael Escalona

Esta obra constituye un gran contenido y valor narrativo, evocando la identidad a través de la descripción de eventos tradicionales de la cultura costeña.

Entre otras, Escalona se caracterizó por hacer canciones de mucha narrativa y descripción, de ahí su éxito entre los amantes de la cultura vallenata en Colombia.

 

Tres canciones – Diomedes Díaz

Esta canción de El Cacique de La Junta fue compuesta para “materializar la conquista”, según declaró Marina Quintero. En la costa colombiana se acostumbra a dar serenatas de tres canciones, pues más de este número ya se considera parranda, por eso, al pie de la ventana, el pretendiente solía pararse junto al trovador que interpretaba esas tres canciones muy bien escogidas para la amada.

En este tema que, dice Quintero, bien puede ser un ejemplo de cómo se concebía el ritual de cortejo, Diomedes Díaz interpreta tres canciones a esa mujer que lo enamora, sin importarle qué clase de recibimiento pueda tener por parte de la familia.

Acerca de Andrea Rojas

Andrea Rojas
Lectora, cinéfila y cafeinómana compulsiva. Creo en el periodismo y el rap bien hechos. Conocí el amor cuando fui a la tribuna Norte y cuando empecé a escribir.

Deja un comentario