Cauca, el departamento colombiano que se mueve entre violencia y deseo de paz

El departamento del Cauca, arrastra una historia que lo hace uno de los más conflictivos y violentos de Colombia.

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foto: CORTESÍA.

El mismo que la senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia, propuso dividir en dos para dejar una parte a los indígenas y la otra a los mestizos, y es que buena parte de sus 29.308 kilómetros cuadrados han sido testigos de la fuerte presencia de las FARC, del ELN, de operaciones de las Fuerzas Militares y del accionar de las bandas de narcotraficantes derivadas de grupos paramilitares.

Además, el Cauca es un fértil terreno en el que grupos armados se disputan el control de la minería ilegal y los cultivos de coca, que llegaron a ocupar unas 4.325 hectáreas en 2012, según un informe de la Dirección Antinarcóticos de la Policía divulgado a principios del mes de marzo del 2015.

La propuesta de la senadora Valencia, que generó reacciones en favor y en contra, tiene en el pueblo Nasa a un jugador importante en las decisiones que ha tomado, toma y tomará el Gobierno.

Y es que a lo largo de los años los indígenas han logrado tejer una organización que los hace fuertes a la hora de exigir sobre sus necesidades y proyectos, ellos que suman casi 100.000 están distribuidos en 19 resguardos o asentamientos de una decena de localidades que tiene el común de que han sido afectadas por las acciones de las FARC.

La violencia en sus territorios los ha llevado a pedir a las fuerzas el Estado, a los guerrilleros y a todos los “actores del conflicto”, que abandonen su territorio.Un bastón de mando utilizado por la Guardia Indígenas y elaborado en una madera inofensiva, es la única “arma” del pueblo Nasa para respaldar sus exigencias.

Sus multitudinarias marchas, que han llegado a agrupar hasta 30.000 aborígenes, han obligado al Gobierno a sentarse a dialogar con ellos y atender sus peticiones que pasan por educación, salud, autonomía y tierras, estás últimas el centro de sus reclamos. 

Sus dirigentes señalan que sus tierras ancestrales están ahora en manos de terratenientes que las dedican casi exclusivamente la caña de azúcar, mientras que ellos tienen parcelas poco fértiles en la parte alta de la cordillera.

Entre sus acciones para desterrar a lo que los Nasa llaman “actores armados del conflicto” están ocupaciones a bases militares, a campamentos guerrilleros y el rescate de personas secuestradas.

Además, apelando a la jurisdicción especial indígena que existe en Colombia, según contempla la Constitución de 1991, y que también les reconoce la “autonomía”, Los Nasa han realizado juicios aplicando sus tradiciones.

Uno de los más sonados fue en 2012 cuando detuvieron a cuatro supuestos guerrilleros de las FARC que llevaban explosivos y armas para atentar contra la población civil.

A tres de ellos, que eran de su etnia, los castigaron dándole 30 latigazos a cada uno en una plaza pública en presencia de la comunidad y a otro, que era menor de edad, recibió diez.

Sus iniciativas en favor de la paz han sido reconocidas. En 2000 el Proyecto NASA recibió en Colombia el Premio Nacional de Paz y en 2004 fue galardonado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En 1980 los cabildos (territorios indígenas reconocidos por la Constitución) construyeron el Proyecto Nasa y desde entonces su labor se ha centrado en la defensa y construcción social a través de la democracia participativa como base de una organización autónoma y neutral frente al conflicto.

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