Indígenas liberan a militares que habían retenido en el Cauca

Los militares fueron retenidos este lunes 22 de junio, acusados de la muerte del comunero Ismael Enrique Bastidas, de 28 años, al parecer en un retén del Ejército.

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Un grupo de 32 militares que habían sido retenidos este lunes 22 de junio por indígenas colombianos del resguardo de Santa Rosa, en Inzá, en el departamento del Cauca, fueron dejados en libertad gracias a la mediación de una comisión humanitaria de la Defensoría del Pueblo, informó hoy ese organismo.

Los cinco oficiales y 27 soldados profesionales del Ejército fueron escoltados por la Guardia Indígena hacia el perímetro urbano del municipio de Inzá para evitar un posible ataque de la guerrilla ante la fuerte presencia del sexto frente de las Farc en esa zona del país, según un comunicado de la Defensoría.

Los militares fueron retenidos, acusados de la muerte del comunero Ismael Enrique Bastidas, de 28 años, al parecer en un retén del Ejército.

La víctima presuntamente fue atacada luego de que ignorara una señal de miembros de la Fuerza de Tarea Apolo del Ejército, para que detuviera la motocicleta en que se movilizaba por una carretera de la zona.

Ante la gravedad de los hechos que motivaron la retención de los militares, la Defensoría solicitó que el caso sea asumido por la justicia ordinaria y no por la castrense.

El organismo defensor logró el compromiso del Ejército de que tanto los militares como el armamento que tenían en su poder, sean puestos a disposición de la Fiscalía General para que les sean practicadas las pruebas periciales y técnicas necesarias, a fin de hallar responsabilidades individuales y esclarecer la muerte del comunero.

Con EFE.

Acerca de Andrés Felipe Bustamante Restrepo

Andrés Felipe Bustamante Restrepo
Comunicador social - educador. Dios, familia, amigos. Interesado en el proceso de paz, en los deportes y en vivir en armonía. Poco comunicador, muy periodista. Me gusta saber sobre la historia de la Colombia violenta, no por apología, más por entender el porqué de todo este complot violento en el que vivimos inmersos los colombianos del común. Creo en lo que se hace bien, como diría un maestro: “no se mate haciendo las cosas, hágalas bien”. No hay que morir en el intento, hay que hacerlo.

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