Dos policías fueron asegurados por secuestro y hurto a comerciantes

Los investigados no aceptaron los cargos imputados por la Fiscalía.

Foto: Archivo
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El patrullero de la Policía Nacional, Wilmar Stevenson Mejía Barrera; y el agente retirado de la misma institución, Pedro Miguel Padilla Potes, fueron cobijados con medida de aseguramiento en centro carcelario por los delitos de secuestro simple agravado y hurto calificado y agravado.

De acuerdo con las investigaciones que permitieron asegurar a estos dos sujetos, el 2 de agosto de 2013, a la altura de Porce, dos policías detuvieron un vehículo de servicio público, requisaron a los hombres y solicitaron los documentos de identidad a las mujeres.

Luego, y una vez identificados los pasajeros, separaron del grupo a tres mujeres quienes fueron llevadas hasta un hotel cercano y las interrogaron sobre la cantidad de dinero que transportaban. Las víctimas respondieron que tenían 110 millones para la compra de mercancía en la capital antioqueña.

Tras el interrogatorio, las mujeres fueron retenidas durante dos horas en un cuarto oscuro, donde fueron requisadas por otra mujer que confirmó la cuantía del dinero que escondían entre sus piernas. Los uniformados argumentaron que la plata era de dudosa procedencia y se la llevaron.

Tras el hecho, las mujeres instauraron una denuncia y suministraron los números de los chalecos con los que se identificaron los policiales, información que fue clave para establecer sus nombres y las estaciones a las que pertenecían.

En el transcurso de las investigaciones, se pudo confirmar que para el día de los hechos Mejía Barrera y Padilla Potes se encontraban de descanso.

Acerca de Andrés Felipe Bustamante Restrepo

Andrés Felipe Bustamante Restrepo
Comunicador social - educador. Dios, familia, amigos. Interesado en el proceso de paz, en los deportes y en vivir en armonía. Poco comunicador, muy periodista. Me gusta saber sobre la historia de la Colombia violenta, no por apología, más por entender el porqué de todo este complot violento en el que vivimos inmersos los colombianos del común. Creo en lo que se hace bien, como diría un maestro: “no se mate haciendo las cosas, hágalas bien”. No hay que morir en el intento, hay que hacerlo.

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