Semana Santa: El “Viacrucis” de la fauna y flora colombiana

Sean actividades religiosas o tradición cultural, es innegable para las Autoridades el daño ambiental que deja la conmemoración de la Semana Mayor.

Foto: DÚBER CANO
Las tortugas son cazadas de forma ilegal por su carne blanca y huevos. Foto: EL PALPITAR.

La Semana Santa es un tiempo de alegría y fe para sus creyentes, quienes en el transcurrir de los días hacen parte de eventos religiosos que imperan en el cotidiano católico. Sin embargo, para las especies de flora y fauna no es el mismo caso.

La llegada de la Semana Mayor empieza con el Domingo de Ramos, que referencia la llegada de Jesús a Jerusalén por medio de una procesión de los feligreses que, sin saberlo, utilizan una especie de flora amenazada y en riesgo de extinción.

La palma de cera es un símbolo nacional y su imagen hace parte del escudo de la República, teniendo una importancia vital para el medio ambiente, pero hoy está en riesgo de desparecer por diversas causas, entre ellas la comercialización para los eventos religiosos.

Es la palma más alta del mundo, alcanza hasta 60 metros de altura, y llega a vivir hasta 200 años; sin embargo, una gran parte de las existentes en el país viven entre 80 a 90 años, según informaciones del Ministerio de Ambiente.

“Antes y durante el Domingo de Ramos se observa una cantidad inusitada de palmas de cera en cualquier vía o lugar para su venta, sin ver las repercusiones que tiene no sólo para esta flora sino para las aves que conviven en las mismas, ocasionando una destrucción de sus nidos y la vida de estas especies”, explicó Edisson Duque García, coordinador de Animanaturalis Internacional para Antioquia.

En esta misma línea se manifestó Myriam Ceballos Marín, secretaria técnica del Comité Interinstitucional de Flora y Fauna de Antioquia del CIFFA, quien recordó que la palma de cera es el único hábitat para el loro orejiamarillo.

“La Palma de Cera  (Ceroxylon Quindiuense) es una especie de distribución restringida que sirve de hábitat al loro orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis), un loro de hábitos gregarios que realiza desplazamientos regionales y es dependiente de la Palma de Cera, por ser ésta su único hábitat”, destacó la funcionaria.

Reptiles, víctimas de una comercialización “despiadada”

En otras regiones de Colombia, como en la región Caribe se ha observado también una tradición en Semana Santa que no corresponde a las actividades religiosas del catolicismo, pero que son consumadas bajo una creencia colectiva.

Este es el caso de las iguanas y las tortugas, especies en vía de extinción y vitales para los ecosistemas, que tienen un incremento notable en el tráfico de las mismas durante las festividades religiosas, debido a que su carne y sus huevos son consumidos, bajo una creencia que no es apoyada por la iglesia católica.

Según información de los Parques Nacionales de Colombia, en el país habitan 34 especies de tortugas, correspondientes a 15 géneros y a ocho familias.

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Foto: CORTESÍA.

“Las iguanas y las tortugas icoteas tienen una situación crítica en estos momentos especialmente en la zona Caribe, en donde por estas fechas se comen los huevos de los reptiles, no sólo sustraen los huevos de los nidos sino que matan a las hembras para sacarles los mismos”, señaló el director de Cornare, Carlos Mario Zuluaga.

Por su parte, Ecopetrol dio a conocer, a través de su proyecto Iguana Viva, que “la comercialización de huevos de iguana se hace a gran escala con centros de acopio que pueden llegar a almacenar millares de huevos que se distribuyen en ventas ambulantes. Se calcula que un racimo o ‘tira’ de 15 huevos se vende a 7.500 pesos”.

Mientras que para el director de Corantioquia, Alejandro González, estas acciones no corresponden a alguna festividad religiosa, sino por la época de descanso. “Esta situación es por las fechas, no es por la actividad religiosa como tal, sino no porque coinciden con una época de descanso, entonces la gente aprovecha porque son periodos en donde hay abundancia de estos huevos”, declaró el funcionario.

Si bien estas prácticas han disminuido gracias a la conciencia ambiental tomada por las autoridades religiosas, ambientales y de seguridad, aún persisten aquellas tradiciones que poco a poco matan la biodiversidad del país, única en el mundo.

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Los loros son otras de las especies silvestres preferidas para comercializar. Foto: EL PALPITAR.

Acerca de Alexander Bermúdez

Alexander Bermúdez
Periodista ambiental por devoción y apasionado por los hechos del día a día, siempre en busca de historias y un devorador de libros, series, videojuegos y comics. Mi familia es mi motor para seguir por el camino del periodismo.

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