Las bandas sonoras más memorables en la historia de los Oscar

Los premios Oscar son, tradicionalmente, una herramienta de reconocimiento a múltiples aspectos del cine, premiando a quienes contribuyen de muchas maneras con el progreso y perfeccionamiento del séptimo arte.

FOTO: CORTESÍA.
FOTOS: CORTESÍA.

Son muchos los elementos que hacen grande a una obra cinematográfica. La dirección, las actuaciones, la fotografía y el guión son sólo algunos de los más reconocidos por el público en general.

Sin embargo, hay un elemento clave que empezó a tomar protagonismo a partir de 1927, cuando el cine sonoro empezó a tener mayor popularidad y el cine silente (mudo) quedó atrás: la banda sonora.

Y es que a partir de la popularización del cine con sonido sincronizado, los premios de la Academia empezaron a tener en cuenta el papel del sonido en el cine, otorgándole varias categorías dentro de la ceremonia que este domingo llega a su 88° edición.

Por eso, EL PALPITAR hace un recuento de las bandas sonoras que han pasado por la historia de los premios Oscar y que vale la pena reconocer por su popularidad o por su aporte a la industria cinematográfica.

Frida, 2002

Los sonidos mexicanos, con un espacio especial para las interpretaciones de Chavela Vargas, musicalizaron la vida de la inmortal Frida Kahlo en la obra de Julie Taymor del 2002.

Esta banda sonora, ganadora del galardón de la Academia, se vale de los sonidos del folklore mexicano para enmarcar una historia que llega al cine con todo el colorido de la cultura de México y el dramatismo de la obra de Kahlo.

Uno de los momentos más álgidos de la película llega cuando Chavela Vargas hace una sentida interpretación de La Llorona, en una escena que ilustra el dolor que empaña la obra de Frida. La secuencia cobra especial sentido cuando se muestra, de forma muy simbólica, el asesinato de León Trotsky, con quien Frida mantuvo una relación durante algún tiempo, mientras de fondo suena la potente voz de Chavela Vargas, que aparece durante algunos segundos frente a Salma Hayek, quien le dio vida a Frida en la película, representando una conexión entre las dos artistas, de quienes, se dice, también tuvieron una relación.  

Jaws, 1975

Seis contrabajos, ocho chelos, cuatro trombones y una tuba inmortalizaron la icónica banda sonora del éxito de Steven Spielberg, Tiburón. El sonido orquestal que acompaña el nado del tiburón que aterroriza a los habitantes de una costa de Nueva Inglaterra se convirtió en sinónimo de miedo y creó un precedente en el cine de suspenso.

John Williams logró la simpleza suficiente para crear un sonido que dejara fríos a los espectadores de la película que, en su tiempo, se convirtió en la cinta más taquillera en la historia del cine. Él mismo pasaría a explicarlo tiempo después: “Era tan simple, insistente y cautivador, que parecía imparable, como el ataque del tiburón”.

La banda sonora de esta película llegó, incluso, a compararse con la de la emblemática Psycho, de Hitchcock.

Taxi Driver, 1976

Un de las películas más aclamadas del reconocido director Martin Scorsese estuvo nominada a Mejor Banda Sonora Original, por allá en la década del 76. No ganó, pero es recordada como una de las bandas sonoras más acertadas en la historia del cine.

Durante 113 minutos se acompaña el camino de Travis Bickle en su taxi, escuchando de fondo unos potentes sonidos de jazz y saxofón, que tienen imágenes del incomprendido exsoldado de la guerra de Vietnam recorriendo la ciudad hasta llegar a la icónica secuencia final, donde el clímax de la película estalla con una fuerte escena.

Elogios a Bernard Herrmann, quien con su composición sombría dio vida a la soledad de Travis, y a quien más tarde  se referiría Scorsese de este modo: “Trabajar con Herrmann fue una de las experiencias más satisfactorias que tuve en el cine“.

Anna Karenina, 2012

Otra película que no ganó, pero que estuvo nominada en esta categoría, fue la adaptación de la obra de León Tolstói, Anna Karenina. Dario Marianelli logró plasmar en la banda sonora de la cinta todo el sabor a la Rusia imperial del siglo XIX.

Con los sonidos imperantes del vals, la película de Joe Wright se transporta a la alta sociedad de la Rusia zarista, llenando la pantalla grande de gracia y elegancia y recordando al mismo tiempo, con los sonidos del folklore ruso, que es una obra histórica con tintes de crítica social.

Cabe destacar que la banda sonora de esta película, además de estar nominada a los premios de la Academia, estuvo nominada a los BAFTA, los Golden Globe y los Satellite.

Breakfast at Tiffany’s, 1961

Audrey Hepburn de pie frente a la joyería Tiffany & Co. vistiendo un radiante vestido largo, con un café y un cruasán en la mano, observando las vitrinas mientras de fondo se escucha Moon River, de Henry Mancini. Esta secuencia inicial es una de las más memorables en la historia del cine y fue el abrebocas a lo que sería uno de los filmes de comedia romántica más recordados dentro de la cultura pop norteamericana.

El jazzista Henry Mancini, quien más adelante sería recordado también por el popular tema de La Pantera Rosa, fue el elegido para musicalizar la cinta basada en la obra de Truman Capote.

Ver a la la tercera mayor leyenda femenina del cine estadounidense, según el American Film Institute, interpretar, aún sin saber nada de música, una composición de uno de los mejores creadores de música en el cine, marcó un hito en el séptimo arte. La escena en la que Holly Golightly (Audrey Hepburn) interpreta Moon River sentada en el marco de la ventana con una guitarra en la mano, encantó a los espectadores y los miembros de la Academia, que reconocieron una banda sonora que aporta clase y estilo a un filme que más tarde sería considerado cultural, histórico o estéticamente significativo por la Biblioteca del Congreso de los EE.UU.

Titanic, 1997

No sólo la recordada My Heart Will Go On, interpretada por Celine Dion, hizo grande musicalmente a la película más veces ganadora del Oscar. El trabajo de James Horner de principio a fin, con una magnífica incorporación de gaitas, dejó a la película, protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, el galardón a Mejor Banda Sonora Original.  

Los sonidos, a veces potentes, a veces suaves y románticos, aportan la carga de sentimientos necesaria para catapultar la cinta, con firmeza, a sus momentos más épicos y devolverla, con sutileza, a la dulzura de la historia de amor entre Jack y Rose o al nostálgico recuerdo de un naufragio que marcó la historia de la humanidad.

La banda sonora que acompañó el relato del hundimiento del transatlántico se convirtió en la más vendida en la historia del cine, alcanzando las 30 millones de copias vendidas y llegando a ser número uno en las listas de ventas americanas durante 16 semanas.

Gravity, 2013

Musicalizar una película que se sitúa en el espacio, donde no hay nada que transporte el sonido, no es fácil. Gravity no es sólo el resultado del trabajo de Alfonso Cuarón o la actuación de Sandra Bullock, pues en la película del mexicano todos los elementos confluyen entre sí para crear una obra maestra. Steven Price fue un gran aporte al resultado final, logrando crear una banda sonora que emociona y es capaz de transmitir los sentimientos de Ryan Stone (Sandra Bullock) al enfrentarse al vacío espacial.

Los elementos electrónicos convergen de manera extraordinaria con los sonidos orquestales, haciendo que el espectador sienta la angustia, el miedo, la esperanza, la prisa, de nuevo el miedo y de vuelta la esperanza que transmite la protagonista durante los 90 minutos de la cinta.

Así, Steven Price y sus más de 15 años de experiencia en la música para cine, aportaron el toque que hacía falta para lograr que la película no fuera sólo una buena cinta, sino una obra obligada en la filmografía de la última década.

Acerca de Andrea Rojas

Andrea Rojas
Lectora, cinéfila y cafeinómana compulsiva. Creo en el periodismo y el rap bien hechos. Conocí el amor cuando fui a la tribuna Norte y cuando empecé a escribir.

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