Excombatientes del EPL, positivos ante el proceso de paz Gobierno – Farc

El primero de marzo de 1991, más de dos mil personas protagonizaron el proceso de desmovilización del Ejército Popular de Liberación.

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Mientras que avanza en Cuba el proceso de paz entre el Gobierno Nacional y las Farc, se cumplen este martes primero de marzo 25 años desde que el Ejército Popular de Liberación, EPL, dejó las armas para integrarse a la vida política y comenzar a impartir ideales pero desde la lucha pacífica y sin armas.

Este viernes, en un conversatorio organizado por el Área Metropolitana del Valle del Aburrá, excombatientes del Epl apuntaron sobre lo que fue su proceso de desmovilización y dejación de armas; además, dieron a conocer lo que para ellos, como exintegrantes de una guerrilla, significan los avances logrados en La Habana y los resultados de cara a un fin del conflicto.

“El atreverse a dar pasos no es fácil y más cuando nosotros éramos una de las organizaciones más duras en materia política; sin embargo, ese proceso se da en medio de situaciones en donde la dirección del Epl y la dirección del partido, están convencidas de que el momento histórico exigía dar ese paso, desmovilizar la guerrilla”, apuntó Darío Mejía, exintegrante del Epl.

La historia con los procesos de paz y las desmovilizaciones en Colombia, han tenido características muy especiales, con desarrollos diferentes pero siempre encaminados a buscar el fin del conflicto con el grupo insurgente que se haya presentado de acuerdo con la época.

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“Cuando tomamos la decisión de cambiar las armas y esa política un poco anticuada a raíz de los cambios que se dieron después en los movimientos marxistas y comunistas en el mundo, entendimos que era la hora de hacer lo que hicimos”, destacó, de su lado, Aníbal Palacio, quien también hizo parte del proceso del Epl.

Luego de la dejación de las armas, dos integrantes del Epl, Jaime Fajardo Landaeta y Darío Mejía, en virtud del acuerdo de paz, ingresaron en calidad de constituyentes y allí expresaron su voz tanto del paso de la insurgencia a la legalidad como de la convergencia política y social que rodeaba al Epl.

“Es posible que unos guerrilleros salgan a hacer política sin armas. Nosotros lo hemos hecho y no solamente los del Epl sino los del M19, y hemos demostrado que lo que buscábamos por medio de las armas lo hemos encontrado aplicando la democracia, la legalidad, la constitución y la ley, eso lo hemos demostrado en diferentes cargos que hemos ocupado, no por la vía de la toma con armas sino por la vía del convencimiento a la gente”, agregó el exsenador Palacio.

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Sobre el proceso actual La Habana, Jaime Fajardo Landaeta, quizá el más significativo excombatiente del Epl, afirmó que lo que allí se ha pactado es sólido y, seguramente, llegará a un buen final con voluntades de ambas partes.

“El proceso actual tiene mucha solidez, se demostró luego de los hechos en El Conejo y la intervención de la comunidad internacional. Este proceso, logra revertir una situación negativa y darle mayor impulso a las negociaciones. Yo no sé si el 23 se va a firmar el acuerdo final, pero ese día va a haber un hecho político histórico a nivel internacional, con la presencia de Barack Obama, que es algo calculado y que hace parte de un hecho de paz y que ya desde Estados Unidos se confirmó que habrá una cercanía con los negociadores en La Habana”, destaco el ex constituyente Fajardo Landaeta.

Así como lo hicieron ellos hace 25 años al dejar las armas y manteniendo su compromiso de construir la paz, los excombatientes del Epl esperan que las Farc tengan toda la voluntad para avanzar en el proceso, lograr la firma y continuar con un proceso político basado en ideales y no es hechos violentos.

Acerca de Andrés Felipe Bustamante Restrepo

Andrés Felipe Bustamante Restrepo
Comunicador social - educador. Dios, familia, amigos. Interesado en el proceso de paz, en los deportes y en vivir en armonía. Poco comunicador, muy periodista. Me gusta saber sobre la historia de la Colombia violenta, no por apología, más por entender el porqué de todo este complot violento en el que vivimos inmersos los colombianos del común. Creo en lo que se hace bien, como diría un maestro: “no se mate haciendo las cosas, hágalas bien”. No hay que morir en el intento, hay que hacerlo.

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