Habría fingido secuestro para pagar millonaria deuda en un burdel de Medellín

Después de cuatro días de fiesta con licor y servicios sexuales en un burdel, el sujeto había quedado debiendo más de 11 millones de pesos, razón por la cual habría fingido el secuestro.

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Sus acompañantes son empleados del establecimiento comercial. Foto: CORTESÍA.

Un insólito caso de autosecuestro se presentó en la ciudad de Medellín, donde un joven de 23 años habría pretendido extorsionar a su jefe, exigiéndole una suma de dinero para pagar una cuenta que debía en un burdel de la ciudad.

En las últimas horas fue enviado a la cárcel Harold Santiago Osorio Garzón, de 23 años de edad, al parecer, por fingir un secuestro y extorsionar a su jefe inmediato, después de estar cuatro días desaparecido.

Los hechos ocurrieron desde el 31 de enero cuando se perdió rastro del joven, quien se reportó el 2 de febrero cuando contactaron a su jefe para decirle que estaba secuestrado, exigiendo además 15 millones de pesos para dejarlo en libertad y entregar el vehículo de su propiedad.

Sin embargo y según investigación de la Fiscalía, el joven nunca fue secuestrado y durante esos días estuvo “de fiesta” en un burdel del centro de Medellín, donde en cuatro días ya debía cerca de 11 millones de pesos por consumo de licor y servicios sexuales.

Ante esta millonaria deuda los responsables del establecimiento comercial tomaron como prenda de garantía el automóvil con el que trabajaba.

Posteriormente, la jefe del sujeto fue citada para entregar el dinero acordado en el barrio Belén, donde su empleado la esperaba en compañía de otros tres sujetos, al recibir el dinero, salió corriendo pero fue capturado por agentes del Gaula.

Los tres sujetos que lo acompañaban eran empleados del establecimiento comercial y fueron dejados libres, mientras que el empleado fue imputado por los delitos de extorsión agravada.

Acerca de Alexander Bermúdez

Alexander Bermúdez
Periodista ambiental por devoción y apasionado por los hechos del día a día, siempre en busca de historias y un devorador de libros, series, videojuegos y comics. Mi familia es mi motor para seguir por el camino del periodismo.

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