La dignificación del Adulto Mayor: un reto de todos

Según información de la Alcaldía de Medellín, el 15.4% de la población de la ciudad son mayores de 60 años.

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Foto: EL PALPITAR.

“Si un pueblo no respeta a los ancianos pierde su memoria y carece de futuro”. Esas palabras las dirigió hace un par de años el papa Francisco a cientos de miles de personas en la plaza de San Pedro, haciendo así un llamado al respeto y cuidado de los adultos mayores por parte de todos las personas.

Según cifras suministradas por Profamilia, en Colombia hay más de ocho millones de personas de 60 años o más; en el caso de Medellín, el 15.4 % de la población total de la ciudad son adultos mayores.

Mediante políticas públicas y programas sociales que ha implementado la Administración Municipal, la población de tercera edad de la ciudad de Medellín ha mejorado su calidad de vida y ha aumentado su participación en la sociedad.

Por ejemplo, desde el 2012 entró en vigencia la Política Pública de Envejecimiento y Vejez en Medellín, la cual, según Martha Elena Ortiz, geróntologa de la Unidad de Personas Mayores de Medellín, está beneficiando a los cerca de 350 mil habitantes mayores de 60 años de la ciudad.

“Esta política pública reconoce que la vulnerabilidad al adulto mayor no es solo económica, sino afectiva y social“, expresó Ortiz. “Con esta medida, los ancianos pueden tener satisfechas las necesidades de ubicación y de techo, pero lo que necesitan es un afecto y una atención“.

Y es que más allá de la inversión económica en diferentes programas sociales de la Unidad, -como por ejemplo el Proyecto de Atención Integral Acarpin, en el cual se invirtieron más de 3.500 millones de pesos por parte de la Alcaldía-  el principal objetivo con las personas mayores es brindarles el acompañamiento social y psicoafectivo del que, en muchos casos, carecen totalmente.

¿Cómo suministrarle bienestar psicológico a los adultos mayores?

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Hogar Gerontológico Arcángeles, residencia de 18 adultos mayores de la ciudad. Foto: EL PALPITAR.

Dora Cecilia Marín es psicóloga de la Universidad San Buenaventura, y junto con su esposo William Arévalo, desde hace dos meses son propietarios y administradores del Hogar Gerontológico Arcángeles.

Para ellos, la labor de atender las necesidades físicas, mentales y afectivas de los abuelos va mucho más allá de ser un negocio. Actualmente, atienden en su hogar a 18 personas de la tercera edad que, por diferentes motivos, ya no pueden valerse por sí mismas.

“En el hogar se les suministra a los abuelos a tiempo los medicamentos que requieren, se vigila su aseo personal y su alimentación”, expresó William. Su esposa Dora, por otra parte, destacó que, en su posición de psicóloga, su deber es “hacer un acompañamiento a los abuelos, pues el estar en el hogar les genera ansiedad y depresión. Lograr que salgan de la monotonía y que sus familiares no solo vengan y los dejen así, sino que participen activamente con ellos, es mi principal reto”.

Según ella, la salud mental de los abuelos depende en gran medida de la relación, comunicación y contacto que mantengan con sus familiares, especialmente con sus hijos y nietos. Y es que, según datos del Dane, el 25 % de las personas ya han enviudado cuando sobrepasan los 65 años de edad, lo cual les genera vacíos y carencias emocionales importantes.

Por tal motivo, Dora recalcó que “los abuelos son el tesoro y la memoria de la sociedad, y el hecho de que lo familiares los lleven a un hogar no significa que los van a abandonar; deben estar pendientes de ellos y visitarlos”.

Carmencita de Restrepo es, precisamente, una adulta mayor que vive en Hogar Arcángeles. Después de mostrarse satisfecha por la atención que recibe y la buena alimentación y cuidados médicos que le suministran en el hogar, lamentó que el hecho de que a muchos de sus “conocidos los han llevado a hogares geriátricos, y al principio los visitan, pero luego los olvidan“.

La mujer, que enviudó hace 27 años, expresa que lo que la mantiene más contenta son las llamadas y visitas de sus seres queridos, e hizo un llamado para que aquellas personas que han llevado a residencias para ancianos a sus familiares, los sigan visitando y estando pendiente de ellos.

Los pequeños cambios hacen la diferencia

Agosto es el mes del Adulto Mayor. El objetivo de este reconocimiento es reivindicar la posición de los ancianos en la sociedad e incentivar el cuidado y apoyo que les debe brindar el Estado. Aún así, la mejor manera de hacerle un homenaje a las personas de la tercera edad está en manos de sus propios familiares. 

“Debemos reconocer que los ancianos fueron personas que en un pasado lucharon por hijos y nietos, y que merecen nuestro apoyo. Estamos en la obligación de entenderlos en su condición de abuelos”, puntualizó Dora Marín, quien junto a su esposo seguirá haciendo todo lo posible por brindarle cuidado y apoyo de calidad a los 18 habitantes del Hogar Arcángeles.

Por su parte, la Alcaldía también ha tomado acciones con el fin de dignificar al adulto mayor durante este mes. El pasado 1 de agosto, con un festival que se llevó a cabo en el coliseo de la UPB, 2.600 adultos mayores pasaron un rato de esparcimiento entre sí.

Ese fue solo el inicio de las actividades para este mes. Talleres de manualidades, bazares comunitarios, jornadas deportivas y de recreación son algunos de los programas que la Secretaría de Inclusión Social y Familia realizará con los abuelos.

Aún así, todavía hay mucho por hacer en la dignificación de las personas mayores. Si bien no hay cifras oficiales, se siguen presentando casos de abandono y maltrato hacia adultos mayores que ya no son autosuficientes. Por eso el llamado de las autoridades y de las personas que trabajan con población de la tercera edad es claro: la dignificación del adulto mayor empieza desde casa.

Acerca de David Esteban Álvarez Ortiz

David Esteban Álvarez Ortiz
Soy periodista, locutor e historiador en formación. Aficionado a la cocina, al cine, al fútbol y al baile, creyente de la educación como motor de cambio. Redactor de economía y derechos humanos.

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